domingo, 2 de marzo de 2014

DE NUEVO ARADILLAS....


In Itínere.

COLEGIOS “DESRELIGIOSIZADOS”

El barbarismo “desreligiosizar”, aplicado a los colegios, y más a los llamados popularmente” de la Iglesia”, sería considerado como  pecado grave para muchos. Y no solamente  desde perspectivas  y valoraciones académicas, sino, en definitiva, ético-morales y en conformidad con rigurosos  esquemas evangélicos. Huelga reseñar que no se trata aquí y ahora  de adjetivaciones aplicadas a colegios, como pudieran ser, los “impíos, incrédulos, infieles, descreídos, enciclopedistas  o abiertamente anticlericales”. Se trata lisa y humildemente de contribuir a analizar, desvelar, actualizar  y cuestionar  la condición veraz de “religiosos”  detentada por asociaciones, Órdenes, Congregaciones o instituciones, que se les haya adjudicado en conformidad con cánones o normas eclesiásticas.

. El hecho de que a la hora de reivindicaciones  concordatarias, para-concordatarias  o constitucionales, precisamente en estos colegios se libren  escaramuzas, contiendas  y hasta “cruzadas” en relación con ciertos idearios, fiestas y determinados símbolos “cristíferos”,  no tiene por qué decidir en su raíz  la auténtica religiosidad  enseñada, impartida y aprendida  en los centros de nuestra referencia.

. Desde los primeros pasos  que en los caminos de la educación  integral  han de darse, siempre con nitidez, pedagogía y responsabilidad plena y eminentemente teológica y pastoral, habrán de prevalecer la idea y el convencimiento  de que los signos y actos  de culto, de por sí, no son los elementos básicos para la construcción del edificio de la fe y de la Iglesia. Son –habrán de ser- , consecuentemente, los valores apodados hasta ahora meramente como “humano”,  los que entrañan la realidad evangélica  que compromete, y con los que se compromete, la condición de pertenencia activa a la Iglesia.

 .A la mayoría de los colegios llamados “religiosos” , les sobran ritos, “congregaciones”, estampas y hábitos , santos y santas, retablos, ceremonias , uniformes, reglas y devocionarios.. En ocasiones, y cuando desgraciadamente se comprueba que  en la mayoría de los casos, las Primeras Comuniones  son, o habrán de ser, las últimas,  quedando de las “Primeras” poco más que el blanco y balbuciente  recuerdo del “Jesusito de mi vida”, de los regalos y de los besos y abrazos  de familiares y amigos, la preparación del “acontecimiento del día más feliz de mi vida”, refrendado por la dirección de los centros religiosos,  reclama una profunda y responsable  revisión a  la luz de la fe y de las obras, al menos por aquello  de la “fe sin obras”, del “qué dirán” y de “obras son amores, que no buenas razones”

. . La “desreliosización” de colegios como estos es tarea elemental tanto cívica como eclesial. El redescubrimiento de valores esenciales  de la fe, como la solidaridad, el sentido de  la participación, la alegría, el desprendimiento, la disponibilidad, el respeto, la comprensión, la tolerancia, la ternura… y tantas otras asignaturas y vivencias  es de capital importancia en el planteamiento y organigrama  mínimamente religiosos de los centros educadores, para los que la Iglesia  es su marco de asignación y bautismo.

. En la inicua confluencia de educación, pederastia y centros religiosos, su mención y recordatorio  para los casos registrados dentro y fuera de España, se hacen indispensables, necesarios  e inexorables. “Tolerancia cero” es el marco único  en el que se ha de encuadrar   convergencia tan  horrible, para lo que  los responsables de la comunidad educativa  habrán de proporcionar  toda clase de facilidades  para que sea la justicia la que determine  los procedimientos a seguir, con la consiguiente asunción de  cargas, resarcimientos penales e indemnizaciones. La colaboración,  leal petición de perdón, la disposición  de resolver o paliar los efectos y secuelas  de los desafueros cometidos, es principio primordial de religiosidad y artículo de fe en la catequesis cristiana.

.  Rehuir,  explicar  o esquivar cualquiera de estas  exigencias y obligaciones  acrecentaría aún más la gravedad  del escándalo ante propios y extraños  hasta límites y descalificaciones  impensables. Ocultar estos desmanes, excusarlos o ampararlos de alguna manera, y no haberlos vigilado a tiempo, jamás podrán etiquetarse de cristianos. “Tolerancia cero” es virtud, referencia y comportamiento  religiosos.

. Pese a las palabras claramente condenatorias y reprobadoras  del Papa Francisco  contra los pederastas censados  en instituciones, organismos “religiosos”, los casos  particulares más recientes,  hubieran sido merecedores de intervenciones pastorales  de los obispos, arzobispo, y cardenales  de las respectivas diócesis, distraídos  tal vez  en masivas organizaciones    a la sombra de siglas  y eslóganes juveniles.

“Desreligiosizar” los colegios  en los que a la pederastia  se le rindiera el más mínimo y remoto acto de  culto, supondrá una  buena, ejemplar y edificante  obra de misericordia. El Papa  Francisco  colaborará en la “desreligiosización” – reconversión  de algunos de ellos, tanto o más que en la “conversión” de los “impíos y ateos” tradicionales, dando  por supuesto, en determinados casos, el justo, y salvador, apelativo de “presunto”.



qué maravilla de amigo...

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